La venganza de Grecia y contra Grecia, una decisión de justicia cerebral masculina

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En el año 2004 la doctora Tania Singer, neurobióloga del University College de Londres, realizó una investigación con dos grupos, uno participaba en un juego conocido como “El dilema del prisionero”, y el otro se limitaba a ejercer como espectador. Durante el juego, los participantes divididos por parejas simulaban ser delincuentes. Durante los interrogatorios que se incluían en la dinámica del juego si ninguno de ellos confesaba el delito ambos eran condenados a dos años de cárcel, pero si uno de ellos delataba a su compañero recibiría un año mientras su compañero recibiría cuatro y, finalmente si ambos se delataban serían condenados a tres años.

Como variante en la investigación realizada por Singer se acordó con algunos de los participantes que delataran a sus compañeros y ejercieran, así, el papel de traidores. A los efectos de generar la evidencia experimental, se escanearon con resonancias magnéticas los cerebros de los espectadores mientras presenciaban el juego. Se observó un incremento de la actividad de la corteza insular y cingulada que están implicadas en la experiencia de disgusto y dolor; seguida de la secreción de la hormona grelina (implicada en las funciones relativas al apetito, la ansiedad y la memoria), cuando los espectadores veían actuar a los traidores.

En una fase subsiguiente los investigadores castigaron a cada uno de los traidores administrando pequeñas descargas eléctricas en las manos; en estos casos los registros de la resonancia magnética de los cerebros de los espectadores evidenciaron un incremento en la activación de los centros responsables del registro del placer (Núcleo Accumbes, Corteza Orbito Frontal y Dorsolateral Frontal) también en la liberación de serotonina y otros neurotransmisores, así como la sensación de saciedad.

En palabras de Tania Singer los resultados sugieren que : “Nuestro cerebro tal vez esté diseñado para encontrar placer con el castigo a los culpables”, sin embargo este tipo de registro es mayor en hombres que en mujeres. En los registros cerebrales de los espectadores masculinos, la percepción de la experiencia dolorosa en el “TRAIDOR” incrementa la actividad de los centros del placer casi al doble de la expresión en los registros en las espectadoras femeninas.

Los resultados sugieren que como especie nuestro cerebro codifica la venganza como una respuesta y acción viable ante una acción que pudiera considerarse “Injusta”, y de manera específica que para los hombres infligir dolor es una manera de resarcir el daño ocasionado.

El relato titánico de la dinámica europea con la actual situación de Grecia, me deriva a la observación de estos resultados, un espacio de clarificación sobre la dinámica en la que el agravio, la traición, el oportunismo y la utilización “malsana” activan mecanismos implícitos en nuestra naturaleza como especie que persiguen mantener la homeostasis del sistema individual en congruencia con la premisa del bienestar colectivo.

¿Cómo se explica que un mundo gobernado por cerebros de máximo autocontrol sucumba a tales reacciones?¿Cómo los hombres y mujeres de traje pueden estar sujetos a experimentar tan mundanas experiencias?¿Cómo el universo de la lógica, el cálculo y los rendimientos pueden desviarse de objetivo medular?

Mucho venimos insistiendo los últimos 10 años sobre los efectos de la actividad cerebral sobre los procesos de toma de decisiones; mucho hemos señalado que el cálculo corresponde a una parte del proceso de toma decisiones que hemos incorporado como producto intelectual, mucho hemos evidenciado desde la investigación que el acto de decidir al final obedece a un proceso derivado de la reacción de un grupo de neuronas y circuitos neuronales, un conectoma que ha codificado los enlaces y rutas a través de las cuales se elige a sobre b y, que está energizado por las emociones como sistema de reacción biológica

La complejidad del proceso de toma de decisiones se hace más evidente cuando observamos cómo los más “inmunes” a la influencia de las reacciones electrobioquímicas del cerebro declaran a todo volumen su absoluta sumisión, más aún cuando somos maravillados testigos de cómo la energía promotora de las acciones cerebrales, se muestra sin pudor en la forma de la profunda IRA del gobierno y el pueblo griego ante lo que consideran la “injusta” demanda de Europa, y más aún ante la IRACUNDA respuesta de esta última demandando con alexitimia un sometimiento incondicional a su decálogo de resarcimiento.

Sin ser experto en la materia económico financiera, y sin pretender serlo de manera alguna, la “tragedia griega”, nunca mejor dicho, parece ser un experimento de laboratorio de algún neurocientífico, jugando a encontrar más evidencia sobre cómo nuestro cerebro dirige completamente los procesos de toma de decisiones a través de la movilización emocional, en este caso a través de la IRA de unos contra otros buscando satisfacción en cada acto de requerida venganza, una reacción con todo su poderío, para mi la emoción titánica, la moción sin límites.

Sería más eficiente quizás que ante tal escena y, en el escenario actual nos tomásemos el tiempo para entender este proceso, contactar con la emoción dese la que estamos reaccionando para poder elaborarla y, finalmente poder encausar todo su energía a la generación de posibilidades alejadas del gobierno de los impulsos.

En esta misma línea de pensamiento y acción, el director de otro estudio realizado en la Universidad de Zúrich para corroborar los hallazgos de Tania Singer, Dominique de Quervain concluyó: “El hecho de que la gente encuentre placer en castigar las malas acciones ajenas puede que sea un mecanismo evolutivo que se generó hace miles de años. Cuando aún no existían organizaciones encargadas de impartir justicia, la venganza era un arma necesaria para la supervivencia”.

Superada nuestra referencia a la evolución más primitiva como especie, entender como funciona nuestro cerebro, ser capaces de contactar la emoción que cataliza nuestras reacciones para elaborar de manera consciente los mecanismos más adecuados para ser exitosos, nos permitirá encausar nuestra energía vital hacía la consecución de objetivos que nos permitan alcanzar vuestro nivel de homeostasis óptimo.

No es cuestión de que Grecia se vengue de una Europa insensible y abusadora, ni de que Europa logre resarcir la humillación a su ego herido, se trata de utilizar toda nuestra capacidad cerebral al servicio de la toma de decisiones que garantice el bienestar general recordando que las decisiones no son una cuestión de números, sino de reacciones neuronales que pueden modificarse gracias a las cualidades plásticas y emocionales de nuestra maquinaria cerebral.

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2 Comments. Leave new

Has repensado el artículo? Supongo que ya te has dado cuenta de que has sido tú mismo el que ha reaccionado de forma poco racional. Europa no tiene ningún ánimo de venganza ni de revancha contra ninguno de sus miembros, simplemente exige que se cumplan las normas comúnmente aceptadas, por la sencilla razón de que, en caso contrario, en el caso de que cada uno se pasara las normas comunes por el arco del triunfo, la Unión Europea se desharía, algo que obviamente no se puede contemplar. No ha habido nada “emocional” en el asunto, simplemente la exigencia de cumplir lo convenido entre fríos adultos trajeados con los que parece obvio que no te identificas 😉

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jesusblanco
10/08/2015 6:40 pm

Hola Santiago, con toda honestidad no me lo replanteo aún dado que entiendo, como hemos discutido en ocasiones, que las reacciones son una proyección de los diferentes procesos que ocurren en nuestro cerebro dando origen a lo que antes como explicación solo podría tener la especulación o la inferencia. Estoy contigo completamente de acuerdo en el ajuste de las medidas a un acuerdo, a un contexto establecido en común con anterioridad, ese no es mi área de enfoque. Nuestras diferencias, pueden estribar en el hecho de que para ambos bandos, sea que utilicen o no traje como señalas, sean agraviados o quienes infringen el agravio, mi debate se concentra en la reacción cerebral que puede catapultar las reacciones también en ambos bandos,, los griegos vengándose de la europa de traje, y europa vengándose la una Grecia que también se sienta con traje en la mesa de negociaciones. No es mi intención juzgar a los actores, antes bien, me resulta sumamente atractiva la idea de utilizar los eventos como evidencia de lo que se obtiene como resultado en la investigación; la tan ansiada por todos aplicación del hallazgo experimental a la comprensión y gestión de la cotidianidad. Gracias por mantener la reflexión en actividad Santiago.

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